26 marzo 2012 - Escribir una respuesta

Cuando por fin me decido me pongo delante, te miro de frente dispuesto a ladrar pero tu cara no ayuda y fulmina mi iniciativa hasta hacerme vulnerable, y jamás me libero de esa cuerda que me tragué el primer día y a la que ya no se le pueden hacer más nudos…

9000km antes…

26 marzo 2012 - Escribir una respuesta

Comer sandía en diciembre, cruzar fronteras como si fueran la puerta entre el salón y la cocina, vivir en una ciudad entre morros capaz de encantar y desencantar con la misma facilidad, dormirme en atardeceres morados y despertar entre truenos de tormenta, perderme en la niebla, asustarme del silencio, disfrutar la soledad, sentir el ritmo, respirar música, pam pam pam…¿vivir para trabajar?¿trabajar para consumir?¿consumir para…vivir?…nostalgia. Todo es contraste aquí, caras de colores, miradas que se fijan, combi, fusca, chimarrão…sonrisas extremistas, pelos largos, curvas que despistan…merguliar en mares dulces y rios de sal…o meu Brasil brasileiro

pica-flower

26 marzo 2012 - Escribir una respuesta

…tú hablas de cerrar, de parar a tiempo, antes de que la distancia haga daño, antes de que acampemos en la cabeza del otro y no haya vuelta atrás…yo, veo la suerte de haberme cruzado contigo y tener la oportunidad de aprovecharlo. Me resulta atractiva la capacidad que tiene el mundo de dar media vuelta y cambiar la vida a base de tremendas e ínfimas casualidades…

que_llegue_mayo

24 enero 2012 - Escribir una respuesta

…ridículo, ahora en una marea baja de sentimientos el tiempo recuperaba su ritmo y las mariposas volaban al hemisferio sur…ya dejó de ser la intelectualidad una vela que se derretía por el calor de su largo pelo entrenzado en cobre…todavía no entiendo como pudo ser tanto con tan poco…cómo en aquel banco apartado del mundo los átomos entre nosotros se movían tan rápido que parecían calentar el poco aire que cabía entre nuestros ombligos, sumidos en una química que anunciaba la fatalidad de una unión infinita. Recuerdo que la luna era roja aquella noche – la excitación de las partículas llegó hasta ella – pensé yo…”cursiladas” pensaría Freud…

Y nunca más escapó de mi, la vida siguió sin dejar de no tener mucho sentido…y las palabras fluían, las letras viajaban largas distancias cabalgando entre ondas y motos amarillas, ordenadas en forma de almas perdidas que buscaban encontrarse en un mundo onírico…

Los encuentros siempre tan efímeros para nuestra ansia acumulada…cuánto nos costaba ser conscientes de que nuestros dedos volvían a entrelazarse y cómo al final siempre conseguíamos vernos el uno el en otro, en un reconocimiento casi maternal…no parábamos de olisquearnos como perros y sumergirnos en largos silencios provocados por miradas parlantes…era algo demasiado puro para ser mágico, pero demasiado intenso para ser cierto…

…y París, aquel cielo sin estrellas de París que me mostró el tacto interno de la piel de una mujer…es por su culpa lo de estos tatuajes en mi memoria…es por ella que algo pueda entender de aquello de lo que todo el mundo habla llamado amor…no sé…recuerdo que escapaba de mi comprensión el hecho de que el espacio entre nuestras manos aumentara de forma tan drástica al día siguiente…quizás era ese misterio lo que alimentaba nuestra ilusión, nunca lo sabremos…

…9mil km depois…

30 julio 2011 - Escribir una respuesta

Cómo describirlo; es una sensación de inseguridad que te inunda…se te mete por los dedos de los pies, sube hasta el estómago para quedarse bailando, y luego presiona suavemente el pecho para extenderse eléctricamente hasta las manos y provocar microscópicos espasmos.

La soledad se hace plena cuando sabes que eres tú el único que ha de aventurarse a tomar decisiones seguramente en desacierto y solo tú, afrontar sus consecuencias sin aval sentimental alguno. Eres consciente de que es esa la única forma de abrirse paso en ese mundo inminentemente nuevo al que acabas de llegar, donde parece que todos se vuelven sabuesos capaces de oler tu miedo y tienen el divino poder de cambiar a su antojo tu destino.

La evolución es rápida, en un puñado de horas empiezas a ver la luz de una conclusión difícil de atrapar pero a la que finalmente llegas; “las personas de aquí también son personas”. Parece mentira, pero hasta ahora no creías que eso fuera posible y de repente descubres la existencia de la cotidianeidad del lugar, los problemas que se dejan ver en los ojos de la gente, la prisa por llegar, las conversaciones sobre el tiempo…en definitiva el mismo movimiento imparable de la vida que encontrabas en tu mundo origen. Y una nueva sensación de confianza (aunque todavía intermitente) alivia el peso sobre tus hombros y te vuelve un ser esponjoso que empieza a absorber la belleza del entorno…al fin has llegado.

En definitiva aprendes que al margen del camino étnico y cultural que cada uno recorre, todos nos desenvolvemos con la misma naturalidad en un supermercado…

Caxias do Sul, 29/7/2011

1 febrero 2011 - Escribir una respuesta

Puente y aparte

24 enero 2011 - Escribir una respuesta

No es más que miedo atrapado en la profundidad del YO, incrustado en la mirada tuya de la indiferencia…me levanto despacio, respiro una vez más como de costumbre y vuelvo a casa corazón en mano, conduciéndome temerario bajo los efectos de la luna.

mousse de limón

26 noviembre 2010 - Escribir una respuesta

No, esto no tendría que ser así.

Al margen de mis circunstanciales carencias de orgullo, de que “obtuses” lentamente mis ángulos agudos, de que rompas sin piedad consciente los esquemas mismos de mi naturaleza, de que enciendas sin sentirlo mis aletargadas ansias por un sentimiento vivo, de que me torne profundo y triste, vacío y polvo que escape por el suelo, de que sueñe involuntario con la diosa eterna de lo prohibido…Al margen de todo me evocas ignorante a la inspiración pura, me llevas sin quererlo a mundos imposibles, me inyectas por inercia la magia de lo etéreo, te vuelves misteriosa e irremediablemente MUSA.

29 julio 2010 - Escribir una respuesta

¿supermosquito

9 julio 2010 - Escribir una respuesta

…aparte de las pequeñas peculiaridades que pueda tener cualquier persona de este desorbitado mundo, Francis creció como un niño normal de notable en el colegio y bollycao pa’ merendar. A los ventitantos mantenía un riguroso régimen de botellón por semana y novia por temporada…se plantó en los treinta con un título bajo el brazo que le otorgaba el mérito de “el tío más normal del mundo”.

No se sabe si por su adicción a las cosas dulces o por directa y simple genética, todas las noches era acribillado y masacrado por un ejército conformado por  todos los mosquitos tigre de 4km a la redonda que carecían de piedad alguna. Su madre, protectora y desvivida por la salud de su progenitor , se dejó una importante suma en toda clase de remedios anti-estos asesinos alados; sprays, vaporizadores eléctricos, velas, plantas aromáticas, incluso se descargó un ultrasonido de internet que supuestamente los espantaba. El esfuerzo fué efectivo, difícil era encontrar algún osado chupóptero atravesar las fronteras de su habitación.

Pero…la efectividad cruzó la línea de la normalidad, el tiempo pasaba…más de 7400 noches respirando diferentes vapores insecticidas que acabaron por actuar como aquella pequeña araña de laboratorio que hizo mutar a peter parker. Sí, provocaron cambios en nuestro amigo, pero a este lado del charco las mutaciones no salen tan bien como en el caso de Peter, aquí la realidad aplasta con una revista enrollada a la ficción como a un mosquito más.

Francis se convirtió en un ser insoportable, su cerebro menguó como la luna, su nariz se alargó delgada como pico de cigüeña y su voz se volvió un zumbido articulado en palabras que penetraba en los oídos con la sensación de un microscópico alambre de espino. Perseguía embobado a las mujeres que le gustaban, se volvió el ser más pesado de la ciudad, pasaba las noches en vela comiendo sin parar y desprendía un agrio y punzante olor a insecticida barato.

Obviamente, su madre se percató y tomó cartas en el asunto. El médico que lo visitó no tardó en darse cuenta de la causa de su rara “enfermedad” y automáticamente puso fin a la campaña insecticida que su madre llevó a cabo tantos años.

Esa misma noche, aún en fase Rem, nuestro hombre-mosquito experimentó en su contra el mayor despliegue armamentístico del mundo de los insectos voladores. Centenares de esos pequeños vampiros invertebrados pagaron con Francis la insignificancia de sus vidas como si hubieran estado esperando generación tras generación todos estos años a que el joven descuidara su “fuerte”.

Al día siguiente una bandeja con un par de tostadas y un zumo de piña se caía al suelo justo en el instante en que la madre de Francis descubría a su hijo con la piel granulada y sin una gota de sangre más que regalar…

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